martes, 3 de diciembre de 2013

INMORTALS: Preludio

Se suponía que iba a esperar a terminar la portada, pero soy así de impaciente jajaja Espero que os guste mucho y comentad ^^ En cuanto tenga la portada terminada a añadiré :)
¡A disfrutar!
*EDITADO* Bueno aquí tengo la portada ya XD No me ha quedado muy creíble pero he hecho lo que he podido u___u A ver si os gusta!





Preludio
El viento amenazaba con hacer añicos la cristalera de la torre. La lluvia torrencial impedía ver el exterior. Un rayo se estrelló en el árbol cercano al lago. La muchacha se retiró de la ventana, se arremangó el pesado vestido y respiró hondo cerrando los ojos. Contó los segundos que faltaban para el tremendo estruendo del trueno y se precipitó por la ventana, saltando al vacío sin ayuda ni protección alguna. Todo su cuerpo acabó destrozado al colisionar contra la dura grava del camino principal. Su hermoso rostro pálido quedó destrozado e irreconocible, al menos parte de él. La sangre de mezclaba con las gotas de lluvia y se filtraba por los huecos del suelo. Uno de los cocheros apareció en ese momento con provisiones para la tormenta
que se presagiaba larga. Soltó las riendas de los negros caballos y bajó de un salto a socorrer inútilmente a la muchacha. Se dio cuenta de que era la hija de la fallecida señora de la casa, Mary Ann Goodwing Pope.
Los Pope eran una de las familias más respetadas de todo Londres y una de las más ricas. Aunque no todo el mundo los respetaba, pues cuentan por las aldeas que una maldición se cernía sobre ellos y que la noble abuela de Mary Ann era una bruja. Como gozaban de buena reputación entre la nobleza nunca se les juzgó, pero pocos se acercaban a su castillo. Ahora la carga de la maldición caía sobre la joven Mary Ann que con tan solo diecisiete años se había quedado sola al cuidado de una gran casa que le recordaba su desdicha día tras día. Esa fue la razón para acabar con su corta vida llena de sufrimientos.
El viejo cochero cargó con la muchacha y la llevó dentro del castillo. Aún sabiendo que no había salvación alguna decidió junto con el resto del servicio darle una digna sepultura en el mausoleo familiar. Sin que el hombre se diese cuenta la sangre adherida a las piedras fue regresando a su dueña mientras se encaminaban al interior del castillo. El calor retornaba a su cuerpo, pero el frío se había calado en el viejo hombre y no pudo percibirlo. Subió a la joven dama a su alcoba y la depositó delicadamente en la cama. Salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí. El rostro de Mary Ann fue reconstruyéndose muy poco a poco. Para cuando dos doncellas entraron en la habitación para adecentarla y meterla en el ataúd, la oreja izquierda de la joven había vuelto a su estado original. Al ser lo único restaurado nadie se percató. Cargaron con el féretro hasta el gran mausoleo y lo colocaron justo en el orificio designado a ella, con su nombre grabado en piedra justo encima.
Pasaron varios días hasta que la tormenta amainó. Todo el personal del castillo decidió dejar el hogar de toda su vida y buscar trabajo en otro lugar. Ahora corrían rumores de que el castillo, tras la muerte de Mary Ann, estaba encantado y que los espíritus de sus antepasados vagaban a placer por sus angostos pasadizos y sus enormes estancias. Pero lo que no sabían era que algo más terrorífico iba a despertar.

El cuerpo de la muchacha empezó a convulsionarse. Temblaba de pies a cabeza. Gritaba sin emitir sonido alguno y arañaba la tapa del ataúd. Entonces paró en seco y abrió los ojos, volviendo así a la vida.


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