lunes, 4 de febrero de 2013

Capítulo 5: Sherlock


Capitulo 5: Sherlock
3 meses después

Era día 18 de junio. Ya habíamos acabado los exámenes y yo tenía mi titulación de bachillerato y la media de la prueba PAU. Al final todo había salido bien gracias a las clases de repaso de Woosung que como siempre me está sacando las castañas del fuego. Estaba terminando de hacer mi maleta, porque ese verano me iba con él a corea a casa de su abuela. Sus padres tenían que quedarse en España por que tenían que trabajar, pero Narae también venía con nosotros. Estaba tan emocionada que me costaba dormir. Suerte que me lo dijo después de los exámenes para no distraerme. Ya me lo preguntó antes y yo incluso se lo dije a Taemin, pero mi madre se opuso rotundamente y no había manera de hacerle cambiar de opinión. Estuvimos al menos una semana sin hablarnos. Pero justo después de hacer nuestro último examen de selectivo, Woosung me dijo que esa tarde mismo comenzara a pensar qué era lo que quería llevarme al viaje. A mí me pilló desprevenida y le pregunté a qué se refería. Me lo contó todo y lo primero que hice antes de ilusionarme y volverme loca fue llamar a mi madre para pedirle disculpas porque ella sí que me dejaba ir, pero quería que fuese una sorpresa.
Y aquí estoy ahora. A un paso de cumplir mi sueño. El avión salía en dos horas, pero nosotros ya estábamos en el aeropuerto. Yo le había dado muchas prisas porque estaba nerviosa. En ese momento, ya más relajada, estábamos en una cafetería desayunando. Eran las ocho de la mañana. Woosung decía que llegaríamos sobre las diez y algo a Seúl. En el aeropuerto nos estaría esperando su tío que nos llevaría a casa de sus abuelos, ya que ellos no podían conducir a sus edades.
-¿Quieres más galletas, Narae?- la pequeña asintió y su hermano se levantó a por otro paquetito de galletas. Parece mentira cómo crecen. Hace nada era una niñita y ahora es casi tan alta como mi madre. Aunque yo todavía le sacaba dos cabezas.
Sonreí recordando mi infancia, lo traviesa que era. Me escabullía por cualquier parte. Pero siempre acababa dando la cara. Terminé de beberme el café y cuando Narae se bebió su leche fuimos las dos juntas al baño. Volví a hacerle la trenza porque se la había destrozado de dormir en el coche. Al salir nos dijo Woosung que ya estaban llamando para embarcar. Cogimos las maletas y nos dirigimos al avión. En ese momento la niña pequeña parecía más yo que Narae.

El viaje fue tranquilo y sin muchas turbulencias. En la salida del aeropuerto había un señor, bastante joven a mi parecer, que se parecía mucho a Woosung, aunque con algunas arrugas. Era su tío. Subimos a su coche y nos llevó hasta la vieja casa de los abuelos. Estaba a las afueras. Era tradicional, con jardín y rodeada de un muro. Tenían flores de todas clases y el aroma era realmente agradable. Woosung me llevó a la habitación donde dormiría yo y me ayudó a guardar toda la ropa en la cómoda. Luego fuimos a la suya y le ayudé a guardar sus cosas. Narae no dejó que nadie tocara sus cosas. Era muy quisquillosa con eso. Solo ella puede tocar lo que es suyo.
-¿Quieres que te enseñe un poco el barrio?- me preguntó Woosung mientras cogía las llaves de la moto y la cartera.
-¡Sí! Estoy muy contenta de haber venido. Además puedo practicar mejor el idioma.
-¿Me estás diciendo que yo hablo mal mi propio idioma?
-En absoluto. Estoy diciendo que aquí me veré obligada a hablar en coreano. Contigo puedo cambiar de idioma cuando me atasque.- siguió mirándome “ofendido”.- Es igual.- comenzó a reírse sin poder aguantar más.
-Sé a lo que te refieres y estoy de acuerdo.- abrió la puerta y me acompañó hasta la moto.- ¡Voy a enseñarle el lugar, abuela! ¡Volveremos en un rato!
Me subí detrás de él y le agarre fuerte de la cintura. Era la primera vez que me subía a una moto porque nunca me habían gustado mucho, aunque era agradable la brisa. Era bastante tarde así que las calles prácticamente estaban vacías. Era un lugar muy agradable, con tiendas de todo tipo y locales de ocio. Cuando ya llevábamos un tiempo paseando por la carretera aparcó la moto en un gran parque lleno de cerezos en flor. Me sonrió y bajamos de la moto.
-Aquí es donde vengo cuando estoy triste. Es un lugar muy tranquilo y precioso.
-Ya lo creo…- me acerqué a uno de los árboles y cogí una de las flores. En ese momento el flash me cegó.- ¿Qué estás haciendo?
-Recuerdos. Para que se los enseñes a tus padres. Sales muy guapa.- me enseñó la foto y la verdad es que me gustaba bastante.- Sales natural. Así es como más hermosa estás.
Le di un codazo y sonreí agradeciéndole el cumplido.
-Es tarde. Deberíamos volver y descansar. Mañana te llevaré al centro para que veas los lugares más importantes, algunos al menos, y luego iremos a la firma de discos de SHINee.
Solo de pensarlo me emocionaba. Iba a volverles a ver. La verdad es que estos meses había trabado amistad con Taemin que hablaba todas las mañanas conmigo, al menos todas las que podía. Porque había veces que tenía que levantarse pronto y no podía esperarse a las doce de la noche para hablar conmigo. Era como un sueño hecho realidad. La verdad es que era muy agradable hablar con él. Era muy divertido y se preocupaba constantemente por los demás. El tiempo que pasé con el tratamiento estuvo muy atento a mis progresos y cada día me preguntaba si me dolía o no. Me sentí realmente feliz.
La alarma sonó a las 9:30 a.m. Me levanté medio sonámbula y fui al baño a despejarme un poco. Me hice un moño mal hecho y bajé a desayunar. Ya estaban todos menos Narae en la mesa. La abuela de Woosung me preparó unas tostadas, un cuenco de arroz blanco y un vaso de zumo de piña recién exprimido. Nunca había comido tanto para desayunar, pero por no faltar al respeto intenté engullirlo todo. Woosung me miraba de vez en cuando y se reía de mí, porque sabía exactamente lo que yo pensaba. Le lancé una mirada asesina para que volviera a su plato y me dejara comer en paz. Cuando terminé, ayudé a la abuela a limpiar los tazones y volví a mi habitación para vestirme y peinarme. Cuando salí Woosung ya me esperaba en la calle con la moto.
-¿Preparada para un largo día?- asentí mientras me ponía el casco y subía a la moto.- Hoy comeremos en el centro, ¿vale? Nos vendrá mejor para ir después al evento.- hizo ademán de arrancar, pero volvió a girarse y me preguntó-: Supongo que llevarás una cámara de fotos, un bolígrafo y los CD o una libreta.
-¡Pues claro! Arranca ya que tenemos muchas cosas que ver.
-Bueno, bueno, tranquila, que nos queda un mes y medio por delante.
Me agarré a él feliz de que pudiera enseñarme todo ese mundo que yo tanto aprecio. Apoyé la cabeza en su espalda y dejé que la brisa me acariciase mientras disfrutaba de las vistas. En el centro el tráfico era algo caótico y estresante, pero lo soporté bien. Primero me llevó a Insa-dong, donde probé comida tradicional del país y también escuché a un grupo de músicos con sus instrumentos tradicionales. Fue muy hermoso. Y después me llevó al Palacio de Gyeongbokgung. Era enorme y precioso. No pudimos ver nada más porque había demasiado tráfico y yo me entretuve mirando suvenires para mi familia. Para comer entramos en un pequeño restaurante con poca variedad de platos, pero todos ellos tenían una pinta deliciosa y eran baratos, que es lo que yo buscaba. Mientras comíamos repasábamos el itinerario de esta tarde. Cogí los palillos y me metí un trozo de carne en la boca. Mientras masticaba escuchaba a Woosung.
-Dentro de tres horas tenemos que estar ya en la cola, porque aquello se va a llenar de gente de forma bárbara. ¿Has traído el CD y la libreta?- asentí mientras tragaba.- De acuerdo. Si salimos en unos 20 minutos de aquí, llegaremos con tiempo de sobra si el tráfico acompaña.
Cogí la hoja con el horario que habíamos preparado antes de salir y lo miré detenidamente. Ambos nos metimos otro trozo de carne a la boca mientras mirábamos pensativos el itinerario.
-Pienso que deberíamos ir después del evento a algún karaoke. No tengo más ganas de ver monumentos hoy, la verdad. Me apetece divertirme un rato. ¿A ti no?
-Me parece bien. No has ido a un karaoke en tu vida, ¿verdad?- inquirió divertido. Yo le di un codazo alegando que en el pueblo no tenemos y que es lógico que no haya ido a ninguno.- Vale, vale. Ya lo sé, tonta. Sabes que me gusta hacerte rabiar.- me pellizcó la nariz con los palillos y yo le di un puntapié, controlando la fuerza para no hacerle daño.- Eres una bruta a veces.
-Cállate y traga. Quiero llegar a tiempo.- intentaba sonar seria, pero no podía evitar reírme
Bajó la mirada al plato sin dejar de reírse y continuamos comiendo sin hablar. Cuando terminamos cada uno pagó la mitad y volvimos a subirnos a la moto. El tráfico ya no era tan espeso como antes y se podía circular mejor. Llegamos más o menos a la hora que nos habíamos propuesto y aquello ya estaba empezando a llenarse de fans. Nosotros intentamos ir lo más cerca de la mesa que pudimos, aunque había tanta gente ya que era algo difícil. Yo me coloqué en la fila de Taemin y Woosung se puso en la fila de al lado, que era la de Key. Estaba algo nerviosa, pero no tanto como la primera vez. No podía dejar de sonreír. En ese momento los vi salir de detrás de la camioneta que acababa de llegar y saludaron a las fans.

                                                                       ~*~

Hoy era día de firmas. Antes de salir me asomé y estaba todo lleno de fans. El mánager me dio un codazo y me dijo que me pusiera tras Onew, que íbamos a salir ya. Nos colocamos sobre la plataforma y saludamos a todo el mundo.
-¡Hola, somos SHINee!
Tomamos asiento y poco a poco las fans se acercaban. Nos hacíamos fotos, firmábamos CD, DVD, posters, agendas, cualquier cosa que nos pusieran delante. Entablábamos alguna pequeña conversación, pero muy corta porque había mucha gente. Saludé a la siguiente y no pude evitar quedarme paralizado.
-Hola- saludó tímidamente.
Sonreí instintivamente y le di la mano, pero apenas pude decir nada porque Key se tiró encima de mí para darle un abrazo.
-¡Hye Hoon! Pensábamos que no vendrías. No nos avisaste.
El manager le lanzó una mirada asesina y Key volvió a su sitio, para seguir firmando. Sabíamos que no podíamos hablar así que aparte de firmar su CD le pasé una nota que decía que esperara junto al parque que había al lado, que la recogeríamos con la furgoneta para poder hablar tranquilos. Sonrió feliz al leerlo y se fue con un chico que la acompañaba. Todos la saludamos cuando se iba y volvimos a concentrarnos en nuestra faena. De vez en cuando miraba en la dirección que se había ido y la veía parlotear feliz con su amigo y abrazarlo con fuerza.
-Le ha crecido mucho el pelo, ¿verdad?- me dijo Key. Asentí sin apartar la mirada de la hoja donde estaba escribiendo. Quería terminar cuanto antes para poder hablar con ella cara a cara por fin.
Una hora y media después más o menos nos despedimos de todas las fans y volvimos a subir a la furgoneta, pero a una diferente para despistar a las fans. Los asistentes guardaron los micros y desmontaron todo muy rápido como siempre. Cuando ya no quedaba nadie arrancamos la furgoneta y recogimos a Hye Hoon y a su amigo, Woosung creo que se llamaba. El manager le ayudó a cargar su moto y nos dirigimos a la casa.
-No, espera. A la casa no- nos miró dudosa, pero al final habló- ¿Podemos ir al karaoke? Es que… Ya teníamos pensado ir y pues… Me gustaría ir con vosotros- nos pilló algo desprevenidos porque solía ser muy tímida. Estaba seguro de que se estaba muriendo de vergüenza en estos momentos- Si no queréis no pasa nada. Ya iremos nosotros dos solos otro día, no importa.
-¡No!- le corté- A mi me encantaría ir. ¿Qué os parece?- les miré suplicante y  al final todos accedieron.
-Shin hyung- le dijo Onew- Llévanos al karaoke del barrio. Es muy pequeño y no suele ir mucha gente. Allí estaremos bien.
A Hye Hoon se le iluminó el rostro y no hacía más que agradecérnoslo. Yo no paraba de mirarla. Apenas hablé con ella en el coche porque todos queríamos decirle algo. Su amigo parecía bastante nervioso al principio, pero luego se soltó y ya era como si nos conociéramos todos desde pequeños. Al llegar nos pusimos las gafas y las gorras o capuchas y subimos hasta la sala más alta del local. Había alguna canción nuestra, pero Hye Hoon no nos dejó cantar ninguna.
-No es justo, porque tendríais ventaja.
-Entonces cántanosla tú.- le reté, pero ella se sonrojó y me dio un codazo sonriendo nerviosa.
-¡Pero qué dices! Os reiríais de mí.
Jonghyun la abrazó por el cuello y le pellizcó el pómulo.
-¡Es imposible reírse de una voz tan linda!
 En ese momento sentí algo de envidia y celos. Busqué alguna canción divertida para poder cantar todos aunque solo tuviéramos tres micrófonos. Estuvimos un buen rato metidos allí cantando y charlando. Cuando dejó de cantar Hye Hoon se ofreció a comprar algunas bebidas y antes de que Woosung se levantara de su asiento yo ya estaba a su lado para acompañarla y tener un rato solos. Salí tan rápido tras ella que casi nos caemos. Tuve que apoyarme en la pared para no caerme y ella quedó justo frente a mí, mirándome sorprendida.
-¿Estás bien?- me preguntó. Asentí y me enderecé.
-Lo siento. He perdido el equilibrio.
Sentía cómo mi cara se encendía así que intenté ir un poco por delante de ella para que no me viera. Caminamos despacio hasta la cafetería y compramos los refrescos. A la vuelta se paró y me cogió de la camiseta.
-Espera…- dijo sin mirarme a la cara. Parecía nerviosa- Quería agradecerte que seas tan gentil y bueno conmigo, aunque sé que lo haces por lo del accidente.
No sabía qué decirle… Me dejó noqueado. Sonreí y le di con el dedo en la frente.
-Babo. No lo hago por el accidente. Eso ya está en el pasado. Lo hago porque me caes bien y pienso que eres una chica encantadora.
Hye Hoon levantó la mirada, sonrió y se lanzó contra mi pecho. Me abrazó tan fuerte que creía que iba a cortarme la respiración. Correspondí a su abrazo y volvimos con los demás. Estuvimos un rato más hasta que nos terminamos las bebidas. Les ayudamos a bajar la moto de la furgoneta, ya que se negaron a que los acompañáramos porque no querían que recorriéramos tanto camino nosotros que teníamos la agenda muy apretada esos días.
-Espero que nos veamos más antes de que vuelvas a España.
Asintió y nos dio un abrazo a cada uno. Le estreché la mano a Woosung y nos fuimos de camino a casa.

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[Por favor no copiar o modificar el texto sin mi permiso  © Aruba García]



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